(10/08/2021). Ayer se hizo público el VI informe del panel de Expertos de Cambio Climático de la ONU. En él se establece la relación clara entre el cambio climático que vivimos y la acción humana. En concreto nuestro modelo energético, de producción y de consumo, que generan el calentamiento global que está llevando a la humanidad a una catástrofe irreversible.  El informe de más de 234 científicos de 66 países urge a actuar con decisión en los próximos 5 años y señala que si no lo hacemos, el proceso conducente al colapso será ya prácticamente irreversible. 

Por eso, desde Alianza Verde creemos que ahora es el momento de los gobiernos, de demostrar que el compromiso con el clima y con la vida humana es la prioridad y que todo proyecto y política que se acometa tiene que ser compatible con la lucha prioritaria para frenar el calentamiento global.

En ese sentido, desde Alianza Verde planteamos una serie de tareas inmediatas que el gobierno progresista debe llevar a cabo a la luz de las conclusiones del IPCC:

 

  1. Paralizar todos los proyectos nuevos de construcción de infraestructuras o de ampliación de las ya existentes que vayan en la dirección de aumentar la movilidad, las emisiones y la contaminación. Infraestructuras que promueven la globalización y la deslocalización de la actividad económica con el consecuente aumento del tráfico de mercancías ya sea por mar, aire o carretera. Por tanto, proyectos tales como la ampliación de los aeropuertos de Barcelona o de Madrid deben de ser descartados. Igualmente, la ampliación del puerto de Valencia o la construcción y ampliación de los accesos por automóvil a las grandes ciudades. En paralelo a dicha paralización, las inversiones que se iban a dedicar a estos proyectos insostenibles hay que trasladarlas para mejorar el ferrocarril de corta y media distancia, el transporte público, y la movilidad sostenible en ciudades y áreas metropolitanas.
  2. Acelerar el proceso de transición energética, estableciendo como prioridad el autoconsumo y las comunidades energéticas locales y vecinales. Estableciendo con claridad los límites a la instalación de mega parques eólicos o fotovoltaicos en lugares de valor ambiental o agrario.
  3. Aumentar la ambición en materia de reducción de emisiones para 2030, alineándonos con los países más avanzados.
  4. Frenar el aumento de la superficie agraria de regadíos y comenzar a reducir las ya existentes, promoviendo la agricultura y la ganadería ecológicas y favoreciendo el cambio de pautas en los consumos de alimentos, apoyando el consumo de proximidad, promoviendo la educación para la salud alimentaria y la reducción del consumo de carne. Proteger nuestros recursos hídricos y masas de agua, porque las sequías van a ser cada vez más habituales y profundas.
  5. Apoyar con recursos económicos a los ayuntamientos que presenten planes de renaturalización de las ciudades. No basta ya solamente con establecer zonas de bajas emisiones,  sino impulsar procesos integrales de transformación urbana para que nuestras ciudades no sean el mayor motor del cambio climático y hacerlas, por el contrario, lugares dotados de calidad de vida y saludables para todas las personas que las habitan. Se trata de pacificar el tráficos privado, promover la peatonalización, el transporte público y la bicicleta, llenarlas de verde, de vegetación y arbolado, rehabilitar el urbanismo, las viviendas y los edificios para dotarlos del confort y de la reducción de consumos energéticos, y mejorar todos los servicios públicos.

 

Para Alianza Verde, este gobierno que declaró la emergencia climática al iniciar la legislatura, y que ha aprobado recientemente la ley de Cambio Climático, ha de dar ejemplo y ponerse al frente de la emergencia más global y más grave que vivimos la humanidad entera. Ha de hacer frente a su responsabilidad al igual que está haciendo frente a la pandemia de la Covid-19. Ha de estar a la altura del reto que vivimos como sociedad local y global, y ha de garantizar a las generaciones presentes y futuras que hay esperanza porque sabremos actuar a tiempo.